La ventaja de China en inteligencia artificial es un espejismo
A pesar de las inquietudes de Estados Unidos, la percibida ventaja energética de China en inteligencia artificial es una ilusión, socavada por el desperdicio logístico y el exceso de capacidad sistémica.
Los principales ejecutivos tecnológicos están dando la voz de alarma. Desde Jensen Huang de Nvidia hasta OpenAI, se está extendiendo la idea de que Estados Unidos se está quedando atrás en la carrera global de la IA debido a una "brecha de electrones". El argumento es simple: China dispone de una vasta red eléctrica barata para impulsar sus ambiciones en materia de IA, mientras que la envejecida red eléctrica estadounidense lucha por mantenerse al día. Pero un análisis más detallado revela que esta aparente ventaja es en gran medida una ilusión, socavada por problemas logísticos y un despilfarro sistémico.

El CEO de Nvidia, Jensen Huang, quien advirtió sobre el retraso de Estados Unidos respecto de China en inteligencia artificial, presenta la plataforma Blackwell.
La "brecha electrónica" que alimenta la ansiedad en EE.UU.
En teoría, el dominio energético de China parece formidable. En 2024, el país generó más de 10.000 teravatios-hora (TWh) de electricidad, más del doble que Estados Unidos, cuya capacidad instalada era solo un tercio de la de China.
Esta brecha se está ampliando. Pekín está expandiendo agresivamente su infraestructura de energía renovable. Según Wood Mackenzie, se prevé que la capacidad eólica y solar de China se duplique y casi triplique, respectivamente, para 2030. Para entonces, se proyecta que solo las energías renovables suministrarán 5.500 TWh, cubriendo fácilmente la demanda prevista de centros de datos del país de 479 TWh.
La situación en EE. UU. es la opuesta. Décadas de demanda eléctrica estancada han desincentivado la inversión en nueva capacidad. Ahora, a medida que la IA impulsa un aumento en el consumo energético, los centros de datos se enfrentan a un déficit proyectado de 44 gigavatios entre 2025 y 2028, según Morgan Stanley. La enorme acumulación de proyectos energéticos a la espera de su conexión a la red se ha convertido en un cuello de botella crítico.
La teoría es que la energía abundante y barata de China (la electricidad industrial es aproximadamente un 30% más barata que en Estados Unidos) debería permitir a empresas como Alibaba y ByteDance compensar el uso de chips nacionales menos potentes, mitigando así el impacto de los controles de las exportaciones estadounidenses.
Por qué el poder abundante no se ha traducido en dominio de la IA
A pesar de estas ventajas, China no ha avanzado considerablemente. El país se ha quedado atrás de Estados Unidos en la construcción de nuevos centros de datos y el despliegue de capacidad informática, lo que sugiere que los controles estadounidenses sobre los chips siguen siendo una importante limitación.
Los analistas de Bernstein proyectan que las empresas chinas gastarán solo 147 mil millones de dólares en gastos de capital en IA en 2027. Para ponerlo en perspectiva, esta cifra es menor a lo que se espera que Amazon.com gaste solo en gastos de capital total ese año.
Además, el enfoque en la IA pasa por alto el panorama general de las necesidades energéticas de China. El consumo de electricidad ha superado el crecimiento del PIB durante los últimos cinco años, impulsado principalmente por la transición de los sectores industriales de alto consumo energético a combustibles fósiles y la creciente popularidad de los vehículos eléctricos. Los centros de datos son una pieza relativamente pequeña de este rompecabezas, y se espera que representen solo el 3% del consumo total para 2030.
El problema de la geografía: energía estancada y centros de datos vacíos
El auge de las energías renovables en China tiene un inconveniente importante: la geografía. La mayor parte de sus recursos solares y eólicos se encuentran en las remotas regiones occidentales del país, mientras que la demanda de centros de inteligencia artificial, fábricas de vehículos eléctricos y centros de fabricación se concentra en el este.
Transmitir esta energía a largas distancias supone un enorme desafío, lo que genera un desperdicio considerable. En el primer semestre de 2025, la tasa de restricción de la energía solar en China (la cantidad de energía generada que no se puede utilizar debido a las limitaciones de la red) aumentó al 6,6 %. En regiones como el Tíbet, las tasas de restricción de la energía solar y eólica alcanzaron el 34 % y el 30 %, respectivamente.
La ambiciosa solución de Pekín, el plan "Datos del Este, Computación del Oeste", lanzado en 2021, pretendía trasladar los centros de datos a la fuente de energía. La idea era que la transmisión de datos a través de redes de fibra óptica sería más eficiente que la transmisión de electricidad. En realidad, las velocidades de transferencia resultaron demasiado lentas para las aplicaciones de IA que exigen respuestas en tiempo real. Esto ha provocado un exceso de centros de datos inviables en las provincias occidentales, con algunos que reportan tasas de utilización de hasta el 20%.
Una crisis sistémica de sobrecapacidad
Los problemas con el suministro eléctrico y los centros de datos son síntomas de un problema sistémico más grande en el sector tecnológico de China: el exceso de capacidad crónico.
• Chips: si bien los chips de entrenamiento de alta gama son escasos, los analistas de Bernstein predicen que para 2028, el suministro local de procesadores menos potentes utilizados para la inferencia de IA superará la demanda.
• Modelos de IA: Empresas desde Alibaba hasta ByteDance están atrapadas en una carrera destructiva hacia el mínimo de precios.
• Startups: Empresas emergentes como MiniMax y Zhipu están perdiendo dinero. Zhipu, por ejemplo, reportó una pérdida neta de 2.400 millones de yuanes en el primer semestre de 2025, más de 12 veces sus ingresos del mismo período.
Esta tendencia se extiende a campos relacionados. Recientemente, las autoridades advirtieron sobre una burbuja de inversión en la industria de la robótica humanoide, donde han surgido más de 150 fabricantes a pesar de la tecnología no probada y la demanda incierta.
La "involución" amenaza la innovación a largo plazo
Este patrón de competencia destructiva, conocido como "involución", ha afectado a otras industrias clave de China, como los vehículos eléctricos, las baterías y los paneles solares. Si bien puede conducir al dominio del mercado, también resulta en guerras de precios deflacionarias, bajos rendimientos de la inversión y una asignación masiva e ineficiente del capital.
Para una economía de 20 billones de dólares, estos desequilibrios estructurales tienen graves repercusiones que pueden sofocar la innovación y el crecimiento a largo plazo.
Si bien la "brecha electrónica" puede frenar el progreso de empresas estadounidenses como OpenAI y dar tiempo a China para ponerse al día en tecnología de chips, no constituye una ventaja decisiva. Al contrario, la aparente ventaja energética de China podría sentar las bases para otro ciclo de auge y caída, lo que en última instancia socavaría sus propias ambiciones en la carrera de la IA.


