El Senado renueva su impulso al proyecto de ley sobre criptomonedas en medio de plazos ajustados
Los senadores estadounidenses están acelerando un proyecto de ley fundamental sobre criptomonedas, pero las profundas divisiones partidistas sobre la ética y los rendimientos de las monedas estables ponen en peligro su aprobación.
Los senadores estadounidenses han reanudado las negociaciones sobre un proyecto de ley crucial sobre criptomonedas, diseñado para establecer una estructura de mercado para los activos digitales. Si bien las conversaciones se han reanudado, persisten importantes desacuerdos entre los negociadores demócratas y republicanos, lo que genera incertidumbre sobre el futuro.
Surge una línea de tiempo acelerada
El proyecto de ley parece estar cobrando impulso. Según el senador John Kennedy, el presidente del Comité Bancario del Senado, Tim Scott, se prepara para la revisión del proyecto de ley a partir de la próxima semana, el 15 de enero. Este cronograma acelerado había sido sugerido previamente por David Sacks, el zar de las criptomonedas del presidente Donald Trump, aunque Scott aún no se ha comprometido públicamente con esa fecha.
Una revisión oficial requeriría que el comité publicara un borrador actualizado de la legislación, algo que no se ha visto en meses.
Las divisiones partidistas amenazan un acuerdo bipartidista
Una votación apresurada la próxima semana probablemente se llevaría a cabo sin apoyo bipartidista, a menos que los negociadores logren rápidamente un consenso sobre varias demandas clave de los demócratas. Estos temas se han convertido en importantes puntos de discordia y posibles obstáculos para el apoyo a la industria.
Las áreas clave de desacuerdo incluyen:
• Reglas éticas: los demócratas están presionando para que se establezcan normas que prohíban a los altos funcionarios del gobierno sacar provecho de las actividades con activos digitales, una respuesta a la participación del presidente Donald Trump en ese espacio.
• Regulación DeFi: el proyecto de ley puede incluir nuevas restricciones a las plataformas de finanzas descentralizadas (DeFi).
• Restricciones de rendimiento: los legisladores están debatiendo límites a los productos de rendimiento criptográfico que podrían permitir a la industria competir directamente con los bancos tradicionales.
Si no se llega a un punto común, los negociadores demócratas pueden verse obligados a oponerse al proyecto de ley presentado para votación.
Compitiendo contra un calendario político repleto
El impulso a la legislación sobre criptomonedas surge en un momento en que los legisladores se enfrentan a una agenda apretada y compleja. Tras no lograr un proyecto de ley definitivo el año pasado, los negociadores en 2026 se enfrentan a diversas presiones externas que aumentan la urgencia de actuar:
• Fecha límite para el cierre del gobierno: el Congreso debe acordar un plan de gasto federal antes del 30 de enero para evitar otro cierre del gobierno.
• Presión de la Cámara: La Cámara de Representantes ya aprobó su propio marco de criptografía, la Ley de Claridad del Mercado de Activos Digitales, y está esperando que el Senado actúe.
• Elecciones de mitad de período: Las próximas elecciones al Congreso añaden otra capa de presión política y restringen aún más el calendario legislativo.
• Otras prioridades: Los senadores también están ocupados con otros asuntos urgentes, incluidos los debates en curso sobre las acciones del presidente Trump en Venezuela.
La batalla por los rendimientos de las monedas estables
El sector bancario está aprovechando las negociaciones para renovar su presión para limitar la emisión de stablecoins. Los grupos de presión instan a los legisladores a incorporar elementos de la Ley de Guía y Establecimiento de la Innovación Nacional para las Stablecoins de EE. UU. (GENIUS), promulgada el año pasado, cuyo objetivo es impedir que las filiales de criptomonedas paguen rendimientos sobre las stablecoins.
Este tema sigue siendo una batalla central de lobby entre los sectores de las finanzas tradicionales y los activos digitales. La legislación final elaborada por el Senado probablemente determinará qué industria resultará vencedora.


